Consejo Mundial de los Pueblos Originarios

Reglamento del Consejo

Las reglas con las que este Consejo acredita a sus delegados, presenta propuestas, delibera, vota y resuelve. Están escritas para poder discutirse: hoy son las que la plataforma aplica, no las que el Consejo haya aprobado.

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#1Qué es este documento, y qué todavía no es

Estas son las reglas con las que la plataforma del Consejo opera hoy. Se pusieron por escrito el 3 de septiembre de 2026 porque hasta entonces vivían únicamente dentro del programa, donde sólo podía leerlas quien sabe leer código. Un órgano que no puede leer sus propias reglas no las gobierna.

PROVISIONALES. El Consejo no las ha votado. No se presentan como aprobadas porque no lo están, y presentarlas así sería precisamente el secuestro de la representación que esta plataforma existe para evitar. Su propósito es dar algo concreto sobre lo que discutir: cada apartado lleva su número y su ancla para poder citarlo.

Quien las cambie, hoy, es quien opera el servidor, y todo cambio queda asentado en el libro. Ese es un arreglo de arranque y no un arreglo bueno: el apartado 10 dice a dónde debe llegar.

#2Quién es delegado y cómo se sienta

El Consejo acredita a una persona y le hace llegar un enlace de invitación. Entra quien quiere, y es ELLA quien declara su nombre, su pueblo y su cargo tradicional. La plataforma no escribe el nombre de un pueblo ni el de un cargo por nadie: hacerlo sería imponer una autodenominación.

Un alta nace PENDIENTE y sin voto. Un asiento pendiente no cuenta para el padrón ni para el quórum de ninguna votación.

A quien está pendiente lo confirma OTRO delegado ya confirmado, y el acto queda asentado con su nombre. Sólo para arrancar el órgano —cuando el padrón está vacío y el primero no tiene quién lo confirme— confirma la custodia técnica, también con su nombre en el libro.

Nombre y pueblo se congelan al aceptar: son la identidad con la que quedará firmado cada voto. Se corrigen pidiéndolo al Consejo, y la corrección queda asentada. Territorio y cargo tradicional se corrigen en cualquier momento y por uno mismo.

#3Cómo se entra, y qué pasa si se olvida el NIP

Se entra con el número de delegado y un NIP de seis cifras que cada quien fija la primera vez. No hay contraseñas, ni registro, ni correo de verificación. El enlace personal sigue sirviendo.

A los cinco intentos fallidos, la entrada se bloquea quince minutos.

Quien olvida su NIP lo pide desde una página pública, y es OTRO delegado quien le da uno nuevo, tras haber hablado con esa persona. Nadie se autoriza a sí mismo. Dar un NIP nuevo anula el anterior y emite un enlace personal nuevo, y todo ello queda asentado.

#4Cómo se propone y cómo se delibera

Cualquier delegado presenta una propuesta desde su curul, con su folio, su cuerpo y los anexos que quiera: audio, video, imágenes o documentos. Puede sustentarla con la voz grabada en lugar de por escrito, y esa voz vale igual que el texto.

Al presentar se declara el conflicto de intereses: si a uno, a su familia o a su comunidad les toca algún beneficio, y si tiene un compromiso con alguien de fuera a quien esto afecte. Declarar un vínculo no descalifica; el propósito es que esté sobre la mesa antes de que nadie vote.

La propuesta entra en deliberación. Cualquier delegado interviene, por escrito o con la voz. El libro asienta QUE se intervino, quién y sobre qué propuesta; el texto de lo dicho no entra al libro, porque el libro se publica y una intervención puede nombrar a terceros que no consintieron nada.

#5Pedir más información detiene la consulta

Cualquier delegado puede pedirle más información al autor de una propuesta. No es una postura sobre ella: es decir que todavía no se puede tomar una.

La petición DETIENE la consulta, también con la votación ya abierta y con el plazo corriendo. Mientras haya una petición sin responder, la votación no se programa y no se puede votar. El plazo se para en el acto y, al reanudarse, vuelve íntegro: quien pide información no le quita días a la votación.

Sólo responde el AUTOR. Nadie se pide información a sí mismo. Quien pidió NO puede retirar su petición: se atiende con la respuesta que se pidió en público, no desdiciéndose en privado. No hay tope de peticiones por delegado.

El autor tiene un plazo para responder, fijado por el Consejo en la regla `horas_para_subsanar`. Si no responde, la propuesta QUEDA CANCELADA y tendría que presentarla de nuevo. No decae a enmienda: responder tarde no revive nada, y volver a escribirla es parte del remedio porque le da ocasión de pulirla.

Contra la petición hecha para entorpecer no se recorta la facultad de nadie: el pleno la desestima. Y la inhabilitación de un delegado es una propuesta que se vota, con umbral reforzado y sin voto del afectado.

#6La prórroga alarga el plazo, y no es lo mismo

Cuando lo que falta no es un dato del autor sino tiempo del Consejo, cualquier delegado puede ampliar el plazo. La prórroga no detiene nada, no obliga al autor a nada y nadie pierde su propuesta por ella: sólo alarga, en las horas que fija la regla `horas_prorroga`.

UNA SOLA por propuesta. Si con el doble de plazo el Consejo sigue sin poder decidir, eso no es un problema de calendario: la propuesta tiene que salir del cronograma, no estirarse otra vez.

La razón es obligatoria y queda en el libro con el nombre de quien pide. No se puede prorrogar una votación detenida: ahí el reloj no corre.

#7Cómo se vota

La votación la programa el CONSEJO, no quien propone. Quien presenta una propuesta no puede fijarle el plazo ni el umbral con el que se le juzga: eso sería un conflicto de interés metido dentro del propio mecanismo.

El quórum, el umbral y la duración mínima son reglas del Consejo (`quorum_fraccion`, `umbral`, `min_horas_votacion`). La duración mínima no es un trámite: con delegados repartidos en muchos husos horarios y muchos en territorio, un plazo corto mide quién estaba disponible, no qué decidió el Consejo.

Hay dos modos, y se eligen al abrir la votación sin poder cambiarse después —cambiar la pregunta a mitad invalidaría los votos ya emitidos—. En el modo estándar se vota a favor, en contra o abstención. En el modo consentimiento se pregunta si hay OBJECIÓN fundamentada, y una sola objeción detiene la propuesta y la manda al círculo de enmienda, en lugar de contarse como un voto en contra más.

Las abstenciones dan quórum pero no cuentan para el umbral. El sentido del voto es público y nominal, salvo que la propuesta se marque de votación secreta; entonces el libro asienta que cada delegado votó, pero no de qué lado.

Mientras la votación siga abierta se puede rectificar el voto: no se tacha el anterior, se asienta el nuevo y quedan los dos a la vista.

El único momento que cuenta contra el cierre es aquel en que el SERVIDOR asentó el voto en el libro, no el del aparato de quien votó.

#8La firmeza y la impugnación

Cerrada la votación, el escrutinio se resuelve solo y queda asentado. El resultado NO es definitivo todavía: se abre un plazo de firmeza (`horas_firmeza`) en el que cualquier delegado puede IMPUGNARLO. Existe para proteger a quien esa semana no tuvo conexión.

Una impugnación no anula el acuerdo. Lo detiene y abre una votación del pleno sobre si el acuerdo se sostiene, con el quórum y el umbral de siempre. Dejar que una sola persona anulara lo que el Consejo entero cerró le daría un veto sobre el órgano.

Se puede impugnar sin tope y sin que nadie lo autorice, pero todas las impugnaciones de un mismo resultado se acumulan en UN expediente y el pleno vota una vez. Quien impugna no puede retirar su escrito, y sí puede votar el expediente: no es juez de lo suyo, es un delegado más.

Si la impugnación prospera, el acuerdo cae y la propuesta vuelve al círculo de enmienda. Si no prospera, el acuerdo queda firme.

Y si el pleno NO reúne quórum antes de su plazo (`horas_resolver_impugnacion`), la impugnación queda asentada como NO RESUELTA y el acuerdo queda firme. La inacción no puede tumbar lo que sí se votó. Esto tiene un costo que conviene tener a la vista: una impugnación seria puede quedar sin atender si el Consejo no se organiza a tiempo.

Pasado el plazo de firmeza sin que nadie impugne, el acuerdo queda firme y ese momento se asienta.

#9Cuando alguien no debe estar, o deja de estar

Son tres cosas distintas y conviene no confundirlas, porque una se puede deshacer y las otras no.

RECHAZAR UN ALTA. El enlace de invitación es uno solo y se reparte, así que puede usarlo quien no debía: un reenvío, una equivocación, alguien ajeno. Mientras un alta esté pendiente, cualquier delegado confirmado puede rechazarla diciendo por qué, y entonces esos datos se BORRAN de verdad. Es la única parte del padrón donde eso ocurre, y ocurre porque quien está pendiente nunca fue delegado: no entró, no votó y no contó para nada. Conservar los datos de alguien que no llegó a ser parte sería guardarlos sin razón.

En el libro queda que se rechazó un alta y por qué, con el nombre de quien la rechazó. Nunca el de la persona rechazada: el libro se publica, y ella no llegó a ser parte de nada.

SUSPENDER O DAR DE BAJA a un delegado ya acreditado NO lo decide una persona: es una propuesta que se presenta, se delibera y se vota, con umbral reforzado y sin voto del afectado. Quitarle la voz a un delegado es de las decisiones más graves que puede tomar este Consejo, y por eso la toma el pleno.

SUSPENSIÓN CAUTELAR. Hay un caso que no aguanta una votación de días: alguien se dio de alta, se le confirmó de buena fe, y resulta que no es quien dijo. Mientras se vota, esa persona vota y cuenta para el quórum de todo lo demás. Para eso, los dos cargos del Consejo pueden suspender cautelarmente, hacen falta los DOS, y la razón queda asentada con sus nombres.

Esa suspensión VENCE SOLA si el pleno no la ratifica dentro del plazo, y la persona vuelve. No es una destitución por la puerta de atrás: es parar el reloj mientras el Consejo decide. Si el Consejo no decide, no hay decisión.

Y un límite que no es técnico sino de fondo: a un delegado que ya actuó se le puede sacar del padrón, pero no borrar. Sus votos y sus propuestas permanecen en el libro, porque surtieron efecto en acuerdos ya tomados y el libro no se reescribe. «Eliminar» a alguien que votó significa que deja de contar de aquí en adelante, nunca que su rastro desaparece.

#10Quién cambia estas reglas

Hoy las cambia quien opera el servidor, y cada cambio queda asentado en el libro con su fecha. Se dice tal cual porque es la verdad y porque es el apartado que más urge corregir: mientras siga así, quien sostiene la plataforma tiene sobre las reglas del Consejo una facultad que los Términos dicen que no tiene.

A donde debe llegar: que una modificación a este reglamento sea una propuesta más, presentada, deliberada y votada aquí dentro, con umbral reforzado, y que al aprobarse cambie la regla y quede asentada. La plataforma ya sabe hacer todas las piezas de eso.

Mientras tanto, la copia de las reglas vigentes se guarda en el momento de abrir cada votación, de modo que ninguna propuesta se juzgue con reglas distintas de las que regían cuando se abrió.

#11El libro, y qué prueba

Todo hecho con consecuencia se asienta en un libro que no se edita ni se borra: quién se dio de alta, quién confirmó a quién, qué se propuso, quién declaró qué conflicto, quién votó, qué se cerró, quién impugnó y cómo se resolvió. Corregir no es tachar: es asentar la corrección, y quedan las dos a la vista.

Cada asiento guarda la huella del anterior, así que quitar o cambiar uno rompe la cadena y cualquiera puede notarlo. El libro se descarga completo para poder comprobarlo fuera de aquí.

Lo que la cadena NO prueba, dicho porque casi nadie lo escribe: prueba que nadie tocó el libro después de publicada la raíz, pero no prueba que quien opera el servidor no lo reescribiera antes. Esa es la razón de fondo por la que la custodia debe pasar al Consejo.

#12Lo que un delegado sube sigue siendo de su pueblo

El Consejo no adquiere ningún derecho sobre lo que un delegado aporta: su voz, su testimonio, su conocimiento tradicional, sus mapas. Sigue siendo de su pueblo y se retira a petición suya.

El aval de asamblea que acredita a un delegado se verifica fuera de la plataforma. Aquí sólo se asienta quién lo verificó, cuándo y su huella: el documento con firmas de terceros nunca sube, de modo que se pueda probar que existió sin custodiar datos de gente que no consintió nada.